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sábado, 12 de enero de 2008


Creí que mi mundo se me caía abajo.
Sentí que me costaba respirar, otra vez.
Sentí el dolor de estómago, otra vez.
El día estaba soleado, como burlándose de mí.
Los tambores tocaban más y más fuerte.
Entre tanta gente no lo encontraba. Y eso me desesperaba, cada vez más.
Caminé y caminé. Lloré más. Y caí.
Lo buscaba, quizás podía explicarme por qué otra vez, o sólo sostenerme.
Jamás lo encontré.
Lourdes trataba de enseñarme, le temí por un momento, pero pensé que quizás era él quien me hablaba. Por eso la escuché…
Las agujas del reloj retrocedían al tiempo.
Pero él ya no estaba, de ninguna forma.
Y te necesito, pero te veo, puedo tocarte, por eso no me resigno a dejarte.
Creí perderte, otra vez.
Quiero que no cueste tanto como ayer.
No quiero morirme sin vos también.

sábado, 22 de septiembre de 2007

Escuchar tu voz era algo que había olvidado. Tu voz me remonta a un tiempo que parece tan lejano...hasta parece otro mundo...algo como un paraíso.
Escuchar tu voz me recuerda cómo vibraba cada rincón de mi cuerpo; como se nubla mi razón; y aunque sea difícil de comprenderlo, como se cierra y se endurece el corazón.
Escuchar tu voz me hace sentir viva y
ver cómo muero cada día.
Escuchar tu voz es retroceder el reloj,
como cuando daban las diez; en hundirme en arenas movediza, estancada sin poder salir.
Tu voz me eleva en el aire, tan contradictoriamente.
¿Qué hubiera pasado si nunca hubiese sonado el teléfono?
¿Qué hubiera pasado si hubiese hablado en ese momento?
"Por favor no te vayas"
Escuchar tu voz demuestra mi cobardía, tu cobardía...
Hace rato ya que escucho tu voz, pero no encuentro una expresión en tu rostro.
Escuchar tu voz me hace creer que no importa cuánto nos alejemos,
jamás nos separaremos...